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Ñandú

27 febrero, 2018
Rhea

Descripción

De esas aves enormes y pesadas, que quizá os recuerden un tanto a los dinosaurios por su andar, el ñandú, la rhea o suri, es un ave original del continente americano, específicamente del sur.
Físicamente es un ave parecida al avestruz, aunque es un tanto más pequeño y tiene tres dedos en cada pata, en lugar de dos. Pertenece a la familia rheidae y al orden struthioniformes, al igual que el casuario comun, el avestruz y las ya existas moas.
Os hablamos de un ave con la que no querréis hacer una competencia de velocidad, la incapacidad de volar del ñandu le ha permitido adaptarse con mucha agilidad a andar en la tierra.
Un dato un tanto espeluznante: la palabra “ñandú” es de origen guaraní y significa “araña”, se dice que le pusieron este nombre porque cuando extienden sus alas, el ñandú se ve como una araña enorme en su tela. Específicamente, en guaraní, a la araña se le decía “ñandú” a secas, mientras que al ave se le decía “ñandú guazú”, que se traduce como “araña grande”.
En quechua se le conoce como “suri” y en aracaucanismo o mapuchismo, “choique”. Pasemos ahora a comentaros más detalles sobre esta interesantísima ave exótica, aunque os adelantamos de una vez: no, no podéis usarla como medio de transporte, aunque estéis en la sabana.

Aves características

Los ñandúes llegan a medir unos 150 centímetros, 30 menos que los avestruces. Tienen piernas y patas muy fuertes y adaptadas a la tierra para correr largas distancias (¡hasta 60 km/h! ), su plumaje es abundante y regularmente de color marrón con motas blancas o negras.
Posee un pico más pequeño que el de un avestruz, pero se ven bastante similares. Las plumas de su cuello y cabeza son un poco más claras que las de su cuerpo.
Los ñandúes no son animales agresivos, son un tanto territoriales con sus crías y parejas, pero en general se llevan bien con el hombre.
Y aunque penséis que son poco agraciados, resulta que los ñandúes son polígamos. Los machos pueden estar con varias hembras y viceversa, entre ellos reconocen los tiempos de cada ejemplar con su pareja, y se respetan entre sí. Aunque de vez en cuando ocurren disputas entre machos por este tema.
Pesan entre 30 y 35 kilos, razón principal por la que no son capaces de volar. Para que un animal de esa envergadura pudiera volar, necesitaría alas del doble de su tamaño actual. Y quizá en parte sea más conveniente para los humanos que esto no suceda. ¿Imagináis el desastre aéreo?
Sobre las vociferaciones que puede emitir, los ñandúes realmente no cantan, y las veces que emiten sonidos son casi siempre cerca de su época de celo. Ambos sexos emiten un sonido silbante que podéis escuchar en el siguiente vídeo:

Adulto / colores

Los colores en el plumaje de los ñandúes adultos no varían mucho entre subespecies, casi todas tienen un color marrón oscuro o gris, con motas blancas o negras en las alas.
Una peculiaridad de la especie es que, cuando son pichones, tienen plumas en la cabeza y el cuello pero ya cuando son adultos, las pierden en esa zona.

Joven / colores

Cuando un ñandú sale del cascarón, a diferencia de otras especies, éstos ya nacen con plumas. Suelen ser marrón oscuro o gris, y a medida que van creciendo, las van mudando para adoptar plumas del color típico de la subespecie a la que pertenecen.

En el siguiente vídeo podréis apreciar lo dulce que puede verse un ñandú de 20 días ¿Molan o qué?

Identificación

En aspectos generales, las rheas alcanzan un metro y medio de altura, con un peso de más de 30 kilos. Sus patas, carentes de plumas, se han adaptado a la tierra para correr.
Su cuello es largo y su cabeza es pequeña, de color ceniza. No posee plumas alrededor de los ojos ni en el cuello. Aunque las diferencias sean sutiles, existen varios tipos de rheas y nos gustaría comentaros información sobre dos de ellas:

Rhea pennata

ñandu de darwin
Ñandú de Darwin

También llamada ñandú de Darwin o ñandú del norte, es una especie que se encuentra la lista de aves casi amenazadas. Esto significa que, aunque sus cifras de ejemplares en el mundo no están bajas, sí se ha identificado una disminución continua en sus filas, por lo que las autoridades responsables de su conservación están alertas.
La rhea pennata mide un metro de altura y pesa unos 25 kilos, es mejor corredor que la rhea americana, pero tiene menor resistencia. Podéis verla con frecuencia en la cordillera de los Andes y su color es gris con la parte baja marrón moteada de blanco, esta característica en particular la adquieren al año de vida, cuando ya son adultos.
Los machos de esta especie son muy agresivos cuando las hembras están incubando sus huevos, curiosamente, ellas no colocan los huevos dentro del nido per se, sino cerca de él y es el macho quien los mueve hasta el espacio designado.
En este proceso, no siempre el macho va a mover todos los huevos y algunos quedan olvidados a la intemperie. Cuando ya están podridos y hayan atraído moscas, el macho los rompe con su pico y los acerca a los polluelos que sí sobrevivieron para que se alimenten de estos insectos. Un tanto cruel ¿No creéis?

Rhea americana

Rhea americana
Ñandú común

Conocida como ñandú común o suri común, la encontraréis en las sabanas y cordilleras de Sudamérica, alimentándose de roedores, serpientes y pasto. Este ñandú tiene una historia interesante, como se asemeja mucho al avestruz, los primeros españoles que llegaron a territorio americano en el siglo XVI lo llamaron “avestruz indiano” y con los años, “avestruz americano”, se le conoce por ambos nombres ahora y se le incluyen los que os mencionamos al principio.
Hacia el sur, a las crías de la rhea americana le llaman “charitos” y a los que son jóvenes, les llaman “charabones”, por ser un tanto torpes al andar. Los machos llegan a medir metro y medio, pero la hembra es un poco más pequeña.
Durante muchos años fue un plato extravagante en las mesas de los gauchos, que es el calificativo para las personas que viven en las llanuras de Argentina, Uruguay y Paraguay. También los cazaban por sus plumas y sus huevos, pero como estaban bajando la cantidad de especímenes con mucha rapidez, dejaron de cazarlos únicamente y empezaron a criarlos.
En esta región, la rhea americana tiene muchos usos comerciales, además de ser alimento, se usa el cogote para confecciones artesanales como carteras, estuches y billeteras.

Diferencias entre machos y hembras

El caso del ñandú, el dimorfismo sexual no es tan visible como otras especies. Diferenciaréis entre macho y hembra por el tamaño del ejemplar, siendo los machos regularmente los más grandes.
La diferenciación de caracteres sexuales tan difusa resulta problemática para los criadores y rescatistas, pues, para saber realmente cuántos machos y hembras tienen en el corral, deben realizar exámenes de sangre, puesto que la palpación pélvica puede resultar peligrosa cuando se trata de un ave de este tamaño.
En cuanto al comportamiento, los machos tienden a ser un poco más hostiles a la hora de defender a su pareja, pero como os hemos comentado anteriormente, como tienden a ser promiscuos, el interés por una hembra es momentáneo y no tienen problemas al cederla a otro macho, siempre y cuando no ocurra al mismo tiempo.
Algo que probablemente encontraréis sorprendente, es que es el macho quien incuba y cuida a los pichones la mayoría del tiempo, la hembra pone los huevos cerca del nido, pero es el macho quien los va moviendo al sitio escogido para incubar.
También diferenciaréis al macho de la hembra durante el apareamiento, porque el macho siempre estaré encima.

diformismo sexual del ñandú
Hembra y macho de ñandú

Cuidados y mantenimiento

Los cuidados del ñandú en centros de protección, zoológicos y parques nacionales implican una gran inversión económica en terreno y alimentación. Aunque su alimentación sea básica, mantener la alimentación artificial de un ñandú no es recomendable, puesto que no son animales con gran historial de domesticación.
También tienden a ser una especie muy promiscua, casi nunca forman parejas de por vida, cuestión que a los cuidadores les parece algo ideal cuando les toca rescatar polluelos de ñandú, pero si no se tiene el cuidado adecuado, tener muchos machos en un espacio limitado puede fomentar disputas físicas.
Tampoco son una especie que enferme con facilidad, no obstante, la contaminación de las aguas y de su terreno natural ha facilitado el envenenamiento de muchos ejemplares, por ello se insiste tanto en la conservación ambiental.

Biología

Aunque no lo creáis, los ñandúes pertenecen al mismo clado que los kiwis. Para explicaros un poco mejor, un lado puede entenderse como una rama dentro de la biología de una especie, se obtiene después de hacer un corte único en el árbol filogenético, cortando secciones donde haya antepasados y descendientes comunes.
Por supuesto, son hermanos más cercanos del casuario comun, los emúes y avestruces. Pero qué interesante resulta la biología, como para ubicar en la misma línea genética a un animal de la envergadura del ñandú junto al pequeño kiwi, todos son pajaros que no vuelan, de ahí la similitud principal.
Sus patas han evolucionado al igual que las del avestruz, solo que tienen un dedo extra para correr con seguridad en la tierra. ¿Entonces por qué tienen alas si no pueden volar? Bueno, al igual que otras especies, las alas le sirven de equilibrio al correr y pueden agitarlas para llamar la atención de alguna hembra de su interés.

Distribución / Dónde viven

donde viven los ñandú
Distribución del Ñandú

Como os dijimos en un principio, esta ave parecida al avestruz es oriunda de América del Sur. Existen muy pocas especies distribuidas en otro continente, la mayoría de estos ejemplares se encuentran en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y Paraguay.
Quizá la excepción más notoria en Europa, en relación a los ñandúes, se encuentra en Alemania, donde hay una colonia de tamaño considerable, pero en estado protegido.
Les gusta estar en espacios abiertos, por su tamaño también han sido animales muy difíciles de domesticar. Son muy regulares en las llanuras, los bosques y zonas agrícolas de América del Sur, porque pueden alimentarse constantemente sin correr mucho peligro.
Los ñandúes que nacen en cautiverio, ya sea porque son especies protegidas o porque hayan sido comprados desde pequeños para ser parte de granjas, tienen dificultades para reconocer a sus depredadores. No obstante, investigaciones han demostrado que su instinto biológico de defensa puede activarse a los pocos encuentros peligrosos.

Jaulas para ñandúes

Al igual que con otras especies de aves exóticas de gran envergadura, los ñandúes no son animales domésticos y por lo tanto, la fabricación de jaulas específicas para esta especie no resulta una actividad laboral aprovechable.
Las veces que es necesario incluir a un ñandú en una jaula es para trasladarlo a un centro de atención veterinaria, para trasladarlo a un zoológico, parque o espacio conservacionista o para reintroducirlo en su hábitat, por lo que puede ir son problema alguno en un confinamiento plástico lo suficientemente grande para su tamaño.
Estos contenedores, algunos tienen aberturas redondas para que pasen el aire y los animales no sientan la tentación de pasar la cabeza por unos barrotes; y hay otras jaulas que son mitad de plástico con aberturas y mitad de barrotes, todo depende de la distancia que deban recorrer con el animal en cautiverio.

Alimentación

A estos gigantes les gusta mucho comer frutas y pasto, pero no todo en ellos es tan dulce, también son capaces de comerse las crías de otras aves, algunos reptiles desafortunados y uno que otro insecto.
Son una de esas pocas especies de aves que combina hierbas y semillas con serpientes o caracoles, por lo que podréis pensar en ellos como omnívoros.
Un dato importante sobre la relación del ñandú con el hombre, es que suele ser comprado para tener en granjas y haciendas por su apetito por las serpientes, no obstante, esta estrategia debe pensarse muy bien, porque, así como podéis comprar un ñandú o dos para que os ayuden a cuidar de la granja, también podrían picotear hasta la muerte algunas crías de gansos y gallinas.
Otra cosa que los hace especiales es que toman muy poca agua, y si llegáis a verlos en esto, notaréis que la beben igual que las gallinas: recogiendo pequeños sorbos con su pico y alzándolo para luego tragar.

Protección

En la actualidad, los ñandúes no son especies en peligro de extinción, pero sí pueden catalogarse como especies protegidas, pues se están realizando numerosos esfuerzos para mantener su conservación, especialmente en el sur del continente americano.
Hasta la fecha, los cazadores furtivos aún siguen amenazando la permanencia del ñandú en la visa silvestre para quedarse con sus plumas, cuero y carne. Particularmente en Argentina, su carne tiene poca valoración, por lo que los granjeros y ganaderos suelen protegerlos por su valor estético y cultural.
En el Parque Patagonia (Argentina), existe un programa de conservación del ave corredora, en conjunto con la frontera en Chile, mantienen unos 25 ñandúes en su ambiente natural con la intención de revertir la tendencia a la disminución de la población.
Los esfuerzos del Parque Patagonia han rendido frutos, en el 2017 le dieron la bienvenida a este mundo a más de 20 polluelos de ñandú de Darwin ¡Enhorabuena! Con esta cifra, se estima que lleguen a más de 100 especies a punto de retornar a su hábitat natural en los próximos meses.
También se ha intentado aumentar el valor económico de la especie, digamos que para mejorar la conservación de su ambiente natural y empezar a desarrollar su cría en granjas; el problema que seguramente ya encontraréis con esta alternativa es que, si empiezan a criarse como ganado, los cazadores furtivos no pararían sus labores, pues verían un ahorro aún mayor al cazarlos.

Distribución en España

Encontrar ñandúes libres en España es un trabajo difícil, puesto que nuestras condiciones climáticas no le son favorables todo el año. Sin embargo, sí existen criaderos y parques españoles que permiten las visitas públicas y, aunque no en un terreno tan amplio como el natural, tendréis la oportunidad de avistar distintos tipos de rheas y apreciar su singular imagen.

Especie invasora

Una especie invasora es aquella que, por motivos migratorios normales o forzados, necesita abandonar su hábitat natural y se muda permanentemente a otro terreno.
Si fuera algo transitorio, no resultaría un problema, pero normalmente la especie invasora empieza a reproducirse con mayor rapidez que las originales, e incluso se cruzan con ellas también; esto junto a la dificultad para rendir el alimento entre todos, obliga a las autoridades a tomar cartas en el asunto.
Los ñandúes no están catalogados como especie invasora, ni en España ni en ninguna otra parte del mundo. ¡Y menos mal! ¿Os imagináis una invasión de estos grandotes? Considerando que ponen entre 13 y 20 huevos por temporada, seguramente sería una locura, hasta para los humanos.